Ganadores del concurso de microrrelatos

Vie, 30/01/2026

Desde la Comisión del Plan de Lectura se propuso un concurso de microrrelatos para secundaria y 1º de Bachillerato. Las profesoras del departamento de Lengua castellana y Literatura han dedicado una de sus sesiones a explicar al alumnado qué es un microrrelato, características y ejemplos. Tras estas explicaciones, los/as alumnos/as han elaborado sus propios textos. Estos has sido los microrrelatos ganadores:

 

1º A ESO: CHIFA ABDELUADOD

A FALTA DE INFANCIA

El niño palestino se agarró de la pierna del repartidor de ayudas humanitarias como si fuese su única salvación. Tenía en la mano una olla vacía y miraba profundamente al repartidor. Ahora en vez de jugar con soldados de juguete, los soldados jugaban con ellos.

2º C ESO: AMINA RAJI

EL RECREO

            En el recreo, dos compañeros discutían por un balón. Las voces subían y otros niños miraban preocupados, entonces, uno respiró hondo y propuso turnarse. El otro aceptó y pidió perdón por gritar. Pronto se unieron más amigos al juego. Las risas reemplazaron al enfado, el balón pasó de uno a otro sin problema.

Aprendieron que hablar es mejor que pelear. El recreo terminó en calma. La paz nació de un pequeño gesto.

4º B: CARLOTA CONDE

UN GESTO EN MEDIO DEL CAOS

Tenía veintinueve años y caminaba rápido. Hoy salía del trabajo cansada, con la cabeza alborotada. En la calle había una manifestación, gente gritando, muchos coches de policía. Pensé en dar la vuelta, pero decidí ir a echar un vistazo. En medio de un corrillo de chicas, había una mujer sentada en el suelo, pero nadie le hacía caso. Tenía la rodilla sangrando y estaba muy nerviosa.

Me acerqué sin dudarlo y la llevé a un lugar donde sentarse. Me contó que solo intentaba volver a su casa y le empujaron haciéndole caer. Me quedé con ella hasta que pudo llamar a alguien.

Ahí entendí que la paz no es solo una guerra, sino ayudar a una persona que lo necesita de verdad.

 

1º BACHILLERATO B: IRENE MENDOZA

CUANDO EL SILENCIO APRENDIÓ A CUIDAR

Cuando la pandemia terminó, el mundo quedó en silencio. Las calles seguían vacías, pero las ventanas empezaron a abrirse. Nadie salió corriendo. Todos aprendieron a esperar. Una vecina dejó comida en la puerta del anciano del tercero. Alguien cosió mascarillas para todos aquellos que carecían de ella. Las miradas antes llenas de miedo, ahora comenzaron a reconocerse de nuevo. Comprendieron que cuidarse era cuidar a los demás. La trágica experiencia y situación que se había vivido, provocó que el dolor en cada una de las personas no desapareciera, pero sí se compartiera. La solidaridad ocupó el espacio que dejó la pérdida.

La paz llegó despacio, cuando entendimos que nadie se salva solo.